Había llegado, por fin, el 13 de septiembre. Se suponía que mi salón y a mi le tocaba ir a Llanavilla. Sin embargo, ocurrió un gran inconveniente, o bueno al menos para mí. Me había olvidado mi bendita autorización de CdD y eso significaba, claramente, que no podía asistir, pero yo realmente quería ir ya que era la última ida del 3er bimestre para ir a enseñar "MiMate", hasta había llegado súper temprano al colegio. Hable con mi tutor Max para que me pudiera dejar ir pero nada, no se pudo. Estuve demasiado molesta conmigo, con Max, con TODOS. Luego, me di cuenta que molestarme no era la solución. Digo, molestarme no iba a hacer que regrese en el tiempo y sea más precavida, así que lo deje pasar.
Pero había un problema, ¿De qué iba a hacer mi próxima bitácora? Y me puse a pensar de que efectivamente me faltaría mi tercera y última bitácora. Entonces un amigo de la sección "A" me había dicho que sí quería lo podía acompañar a la casa de reposo de San Judas Tadeo.
Bueno tenía una oportunidad para realizar mi próxima bitácora, no la iba a desaprovechar. El lunes hable con Alejandro y le pregunte cuándo podríamos ir. El me dijo el martes pero no podía debido que tenía mucha tarea, así que quedamos para el jueves.
Había llegado el jueves, estaba nerviosa, realmente nerviosa. No sabía que se iba a hacer yo estando ahí. Alejandro me había contado que los ancianos de la casa de reposo eran muy amables y tranquilos. Aunque eso no calmó, seguí para adelante no más.
En el camino de ida me di cuenta que era muy complejo ir. Antes de llegar al asilo, nos detuvimos un momento para rezar. Al principio, no quería, sin embargo como es lo que siempre hacen antes de ir, lo hice sin objeciones. Al llegar, una enfermera nos recibió amablemente. Entramos y comenzamos a saludar a todos en la habitación. Los ancianos eran muy agradables. Subimos al 2do piso y también se realizo la misma acción.
Entramos a un cuarto que estaba a la mano derecha. Ahí se encontraba Pablo. No sabíamos si estaba durmiendo o no. Entro una enfermera y le preguntamos y los dijo que no, lo levanto. A los 5 minutos de preguntarle cómo se llamaba, se durmió. Fue muy chistoso ya que no se levantaba. Al poco rato llego su compañero de cuarto, Jaime. El nos estuvo hablando del año bisiesto por más de 10 minutos, fue demasiado cómico. Jaime nos pregunto si lo podíamos acompañar al parque. Dijimos que sí dado que habíamos ido a compartir tiempo con las personas adultas. Saliendo de la casa de reposo hay un parque, a unos 10 metros aprox.
Estuvimos caminando en una línea recta por unos 25 minutos, el caminaba lento, muy lento. Le pregunte cosas como: ¿De dónde eres? ¿En qué colegio estudiabas? ¿Las enfermeras son buenas? El me respondió que era de Chincha, que estudió en el colegio "César Vallejo" y que las enfermeras eran muy amigables con él. Se hacía tarde y le dijimos que teníamos que regresar, el nos dijo que ya medio triste pero si podíamos volver, le respondimos que sí. Al dar la vuelta Jaime fue por el camino más largo, pienso que le gustó el paseo. Nos paramos al frente de una estatus de la Virgen María y el señor le comenzó a rezar. Llegamos a la casa y nos despedimos de el con cierta tristeza y nostálgicos al saber que nos íbamos. La enfermera que nos recibió nos esperaba en la puerta, le dije que me despidiera de los demás y que lo había pasado de maravilla porque era cierto.
Nos habíamos ido a comer al Mc y comenzamos a recordar lo vivido. Fue muy agradable, estábamos recordando como Pablo se quedo dormido y como Jaime nos explicaba su enfermedad y es cuando me di cuenta que mi mamá tenía razón. Ellos, las personas de mayor edad, son como niños.
Contrastando las experiencias de CdD puedo entender que la vida es algo más que una simple vía. Es depende de lo que tu hagas o lo que cambies en tu vida ya que eso va a influir en los demás. Que lo que hagamos no es sólo para nosotros sino que para las demás personas también.
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